lunes, 11 de mayo de 2009

Odio a mi vecino


Desde hace algún tiempo (desde que vivo aquí), me sofoca una extraña patología que tiene sus orígenes nada más y nada menos que en el otro lado de la pared.

Nunca he sabido si sus toques en la pared cuando pongo música (a un volumen alto pero no molesto y en días festivos a horas en las que dudo que alguien duerma o estudie) son reales o se trata de mi imaginación paranoica. A veces me pongo a cantar, porque es lo que más me gusta hacer y me sale hacerlo, que estoy en mi casa (joder), y es cuando este fino caballero abre la puerta de su habitación para volver a cerrarla y seguir dentro. Y yo me pregunto: ¿qué consigue un individuo actuando así?

Ahora bien, él y sus amigotes, un frondoso grupo de nabos, pueden juntarse en tu soso cuchitril a la hora de la siesta (un jueves) y cantar “la Ramona es la nosequé más gorda de mi pueblo, Ramonaaaa te quiero” haciendo gala de sus corrosivas voces de barítono en edad de procrear.

Estoy harta, quiero irme al monte.

Termómetro


Se podría llamar miedo y lo he sentido esta mañana. Como un amanecer cualquiera, ignoro el sonido del despertador, ignoro cómo lo apago, dónde lo dejo, cuantas veces vuelve a sonar para seguir desparramada entre las sábanas…una o dos horas más. No es que sea confortable estar debajo de esas mantas. Es que no estoy muy segura de querer poner un pie en el suelo y que el frío me devuelva a la realidad. Esto pasa cada día excepto cuando estoy en casa. Me levanto,
desayuno y me tiro en el sofá.

Cuando todo ha terminado me prometo que esta vez empezaré de cero. Sin embargo saboreo los mismos fracasos una y otra vez.

Y sé que tengo que medir mis palabras y cambiar mis ideas, porque hay un porcentaje de dolor que predomina sobre todos los demás, y sé que viene de mí.

Voy a recoger mi dignidad escrupulosamente y con la yema de mis dedos índice y pulgar, como si se tratara de una pelusa gigantesca y repugnante.


martes, 28 de abril de 2009

Ahora


The clock struck twelve
...




lunes, 27 de abril de 2009

Egocentrismo brutal

LA (IN)-DIFERENCIA


Cállate
prefiero que no hables
pero quiero que me escuches
y, de nuevo, que te calles
¿es que no me has entendido?
no me importa una mierda lo que quieras contarme
porque lo que tú puedas pensar y sentir
ME DA IGUAL
porque ahora sólo importo yo
porque tú no dices nada interesante
porque no me cuesta nada decirte que no me apetece que me hables
porque tú no eres nada, porque tú estás sola
porque si te he hecho daño no es mi problema
porque sé que me tienes miedo
porque...¿estás acojonada?
porque AQUÍ existo yo
porque tú eres increible
(una increible basura)
porque para mí es un juego
y para ti...tu vida

Pd: esto no es un poema
es miedo

domingo, 8 de marzo de 2009

Que sea lo que "dios" quiera.


(Una vez más hemos perdido la cosecha por culpa de la lluvia de hielo. Siempre las mismas nubes, las mismas caras, la ardiente chispa de esa mirada, el mismo fuego que contenido quema la Rusia de mis imperios, de mis glaciares, de mis adentros. La misma rueca muerta de risa,
los ritmos lentos de tu camisa, los mismos hilos en tu sonrisa, puerta cerrada, viento y no brisa. Vino, manjares de boca hambrienta e interminables conversaciones frente a la mesa.
Rumor de agosto, mercurio helado, desaparezco y aún no he llegado)

[cuando decidí venir aquí pensaba que estaba cometiendo el mayor error de mi vida;
no quería encontrar otra vez lo que siempre buscaba y YA había encontrado.
no quería nada excepto Tú.
ahora sé que quiero ser lo que quiera
y vivir...]







Desde el futuro.

viernes, 6 de febrero de 2009

I'll let you inject me with the plague


A mi pasado, si alguna vez ha existido
rompo, para volver a ser lo que nunca
he sido, es pasar como un suspiro
por el karma tembloroso y su armonía
(insoportable...)

(y no dudo al decir que por ser lo que fui[...]

si me quedara voluntad...)

miércoles, 4 de febrero de 2009

Humo de hogar



Me gustaría sentir el olor del café recién hecho desde mi cama. Descalza y segura mirar por la ventana gigante y escuchar los trenes en la bravura de la calma.
En casa...me da igual que llueva. Me encanta tirarme al sofá justo después de despertarme, y verle viciado a la play.
Los sábados por la mañana siempre pueden ser domingos cuando ella está dormida.
Tostadas. Mis raíces desgarradas...no pertenecen a ningún lugar. En secreto siempre sueño con volver...con volver a (mirar) desde mis cristales.