lunes, 18 de mayo de 2009

Oye, ¿qué precio tengo?


Piensas venderme. Puedo enterarme o no. Pero tú siempre lo sabrás. Tú siempre sabrás que te has traicionado. Puedes venderme y decírmelo. Lloraría. Seguro que lloraría. Y la escala de colores cambiaría del negro más impenetrable al más esperanzador de los azules. Pero tú... Tú llorarías más que yo. Porque no eres el diablo. Eres un hombre. Un humano. Y los humanos son bestias civilizadas. Y así tiramos por la borda todos los tesoros de...oh, déjame pensar, algún abordaje sin valor. Uno cualquiera. Aquel que nos lo dió todo. Aquel que moriría y muere por nosotros cada noche, cada día.

Si muero, tal vez resucite. La purga staliniana sobre todas mis pesadillas ¿será posible?

No quiero pesarlo. Pensarte será una tortura.

Los tesoros no vienen solos, son pesados y abundantes. Caen al mar como terribles cadáveres, dispuestos a hundirse para tus ojos.


No invoques el pasado, o verdrá cabalgando hacia ti sediento de sangre.


Tu silencio, tu misterio, tu mundo infantil, tu entorno mágico, distinto, alterado. Transmitías un aura de tranquilidad, como si estuvieras bajo algún exótico hechizo. Por aquel entonces ya habías desarrollado ese "trance" que se extiende hasta el presente.
Chocas. Tu diferencia choca. Tu tercer latido. Tu aroma desconocido. La configuración de tu puzzle no es armónica. Ya no. Ni en ti ni fuera de ti. Algo ha cambiado, una reacción química se desata pero no funciona porque tú seguirás siendo tú.
El desequilibrio es sencillo de explicar. Más de lo que parece a priori. Si, como humanos, nuestra visión de las cosas se empeña en ver reglas en cualquier sistema, lo que ocurrió es que las tuyas se cruzaron con las suyas, que eran de otro planeta.

Y así suceden las cosas de vez en cuando. Una variación, un desastre natural. Nadie lo planea. No está ahí. Simplemente, pasa.

viernes, 15 de mayo de 2009

Trastornos de pánico-nocturnos


Mi relación de amor-odio con la cama. Esas pesadillas en las que el protagonista eres tú y sólo tú (no yo).

Tenía la esperanza de que tú me salvarías cuando fuera de día...

Pero siento más dolor cuando veo en ti actitudes similares a "enmissueños".

Bocanadas de una sinceridad irreal qe sería odiosa de ser real.

Impotencia. Yo te araño y te tiro al suelo, porque tú no me quieres, tú te ries en mi cara para que llore.

Obsesivo, siempre igual.

Fobofobia terminal.


Mississippi, Miss-issi-ppi, Mississiiiippii

lunes, 11 de mayo de 2009

Odio a mi vecino


Desde hace algún tiempo (desde que vivo aquí), me sofoca una extraña patología que tiene sus orígenes nada más y nada menos que en el otro lado de la pared.

Nunca he sabido si sus toques en la pared cuando pongo música (a un volumen alto pero no molesto y en días festivos a horas en las que dudo que alguien duerma o estudie) son reales o se trata de mi imaginación paranoica. A veces me pongo a cantar, porque es lo que más me gusta hacer y me sale hacerlo, que estoy en mi casa (joder), y es cuando este fino caballero abre la puerta de su habitación para volver a cerrarla y seguir dentro. Y yo me pregunto: ¿qué consigue un individuo actuando así?

Ahora bien, él y sus amigotes, un frondoso grupo de nabos, pueden juntarse en tu soso cuchitril a la hora de la siesta (un jueves) y cantar “la Ramona es la nosequé más gorda de mi pueblo, Ramonaaaa te quiero” haciendo gala de sus corrosivas voces de barítono en edad de procrear.

Estoy harta, quiero irme al monte.

Termómetro


Se podría llamar miedo y lo he sentido esta mañana. Como un amanecer cualquiera, ignoro el sonido del despertador, ignoro cómo lo apago, dónde lo dejo, cuantas veces vuelve a sonar para seguir desparramada entre las sábanas…una o dos horas más. No es que sea confortable estar debajo de esas mantas. Es que no estoy muy segura de querer poner un pie en el suelo y que el frío me devuelva a la realidad. Esto pasa cada día excepto cuando estoy en casa. Me levanto,
desayuno y me tiro en el sofá.

Cuando todo ha terminado me prometo que esta vez empezaré de cero. Sin embargo saboreo los mismos fracasos una y otra vez.

Y sé que tengo que medir mis palabras y cambiar mis ideas, porque hay un porcentaje de dolor que predomina sobre todos los demás, y sé que viene de mí.

Voy a recoger mi dignidad escrupulosamente y con la yema de mis dedos índice y pulgar, como si se tratara de una pelusa gigantesca y repugnante.


martes, 28 de abril de 2009

Ahora


The clock struck twelve
...




lunes, 27 de abril de 2009

Egocentrismo brutal

LA (IN)-DIFERENCIA


Cállate
prefiero que no hables
pero quiero que me escuches
y, de nuevo, que te calles
¿es que no me has entendido?
no me importa una mierda lo que quieras contarme
porque lo que tú puedas pensar y sentir
ME DA IGUAL
porque ahora sólo importo yo
porque tú no dices nada interesante
porque no me cuesta nada decirte que no me apetece que me hables
porque tú no eres nada, porque tú estás sola
porque si te he hecho daño no es mi problema
porque sé que me tienes miedo
porque...¿estás acojonada?
porque AQUÍ existo yo
porque tú eres increible
(una increible basura)
porque para mí es un juego
y para ti...tu vida

Pd: esto no es un poema
es miedo