Hoy me siento nostálgica. Me apetece huir de la realidad. No es nada nuevo en mí, aunque supongo que tampoco en vosotros. De hecho, la fantasía y la imaginación son cosas muy valiosas que tenemos desde que somos unos enanos babeantes.Algunos lo pierden.Otros no.Así que hoy haré algo diferente...Imagino que todos hemos tenido "héroes". Lo escribo entre comillas porque puede que no sean figuras y grandes salvadores de abdominales duros como el acero y brillantes como el oro. Puag!, no. Lo que viene a mi mente son aquellos personajes que me han marcado a lo largo de mi vida, sin los cuales yo n
o sería lo que soy ahora. ¿Los reconocéis? Estos "hipopótamos" tan tiernos y adorables son los Moomins. Me encantaban cuando era muy muy pequeña. Son originales de Finlandia y, por lo visto, están basados en una saga de libros y tal...Y este de aquí era su enemigo. Les daba miedo (y no me extraña, a mí también). En inglés se llama "groke", en español...no consigo recordarlo, pero era algo así como "La Bú". Me aterrorizaba, lo dibujaba en todas partes (qué masoquista, ¿no?).
Y cómo no, los japoneses, retorcidos creadores del manga, malvados reclutadores de
otakus. Caí en su trampa. :3
Sailor Moon, un anime sobre chicas superdesarrolladas de catorce años, que tienen poderes porque son las elegidas, combaten "el mal", se enamoran e incluso van a clase.
¿Puede haber algo mejor para una niña de 6 años? Jaja...
Disney, ¡cuánto daño me has hecho!, precisamente por lo que me hiciste creer. Pero, ¿qué más da?, es mejor ser un poco surrealista (o bastante).
Blancanieves y los Siete Enanitos, todo un clásico. Sí. No es el único largometraje de Disney que me hizo parecer estúpida, aprendiendo diálogos y escuchando palabras que jamás escucharía en la realidad.Prefiero no salir de los cuentos.
Alicia en el País de las Maravillas, como muchas otras películas de Disney, la historia no es originalmente suya. Como sabréis, Alice in Wonderland es un libro de Lewis Carroll (pseudónimo de Charles Lutwidge). Se trata de una histora destinada a un público infantil (como yo), psicodélica y apasionante con un importante trasfondo lógico y matemático, según se dice.

Creo que no puedo explicar la influencia que esta historia ha ejercido sobre mí. Su misterio, su mundo paralelo, su dimensión onírca, su doble perspectiva, su toque macabro, sus ambientes, sus personajes de fábula, Alicia...
Me encanta.

Mitiquísima
Lara Croft, grandioso
Tomb Raider. Sin duda ha marcado mi vida, como muchos otros videojuegos, pero con una intensidad inmesurable.
Yo la conocí cuando se contoneaba con su cuerpo de bastos polígonos, "paseando" por cuevas nevadas.
He jugado a casi toda la saga, hasta que lo dejé, ya que he olvidado bastante el mundo de las videoconsolas.
Sin embargo, me sigue fascinando, siempre me ha atrapado el magnetismo de la señorita Croft, el misterio de los escenarios, los fallos de programación, los enemigos con acento italiano, los de piel del colos de la ensalada, los suelos de ajedrez en las Islas flotantes y las tardes de vicio sin fin.

A pesar de su aspecto vampírico, su rostro excesivamente pálido y su dudoso orificio bucal, no se trata de
Nosferatu ni de nada parecido. Es un personaje romántico por excelencia, un marginado social, un genio creador, una mente en las tinieblas, un enamorado:
El Fantasma de la Ópera, en una de sus horrendas y maravillosamente expresionistas versiones cinematográficas antiguas.
La versión más conocida para los que pertenecemos a la generación de los noventa y aún no somos unos gafapastas es el musical del 2004 dirigido por Andrew Lloyd Webber y protagonizado por Emmy Rossum y Gerard Butler.

Aquí tenemos al fantasma y a su amor platónico, la preciosa bailarina Christine, en unos cuerpos esbeltos y unas caras bonitas. Como dicta Hollywood, todo sea por el público, todo sea por el dinero.